-Para conocerme mejor debes acercarte, dijo Ella, y se sentó en la cama con los ojos extraviados.
-Te conozco demasiado, respondí casi sin mirarla. Tras la ventana un tren con las luces encendidas se alejaba bajo la lluvia hacia el oeste. Afuera se oía el ruido ahogado de las máquinas de demolición. El soplo caliente de las dunas se arremolinaba sobre el follaje de los árboles calcinados.
-Me conoces hasta dónde yo he dejado que me conozcas, murmuró y se acercó hasta dónde yo permanecía sentado intentando ordenar mis pensamientos.
La miré como se mira a una extraña, y supe que de una vez para siempre sus ojos me eran ajenos, que luego de la explosión aquella mujer habitaba un cuerpo desobediente, un cuerpo que era inmune a cualquier orden.
-Ahora que lo pienso bien, respondí, te desconozco, ya nada te puede dominar. Tal vez debería ir a buscar a mamá.
-Es inútil, no tienes equipo para atravesar la ciudad, ni siquiera una máscara antigas. Además como tú dices, mamá debe estar muerta.
-Podría tomar el coche y rodear la ciudad. Sabes que lo he hecho en otras situaciones de emergencia.
-No seas idiota, la ciudad está cercada por las patrullas. Hasta los atajos deben estar cercados.
- Entonces debería quedarme contigo.
-Me parece bien, sólo que me preocupa algo, dijo, y alzando la voz salió de la habitación.
Escuché el ruido de sus botas atravesar el largo pasillo, luego subir la escalera hasta la planta alta. Intenté sintonizar alguna radio que diera alguna noticia de último instante pero la mayoría estaban intervenidas, y sólo estaba al aire una radio cristiana dónde un profeta evangélico daba gritos de algarabía debido a que el fin se acercaba, y pronto su tribu se reuniría con Cristo. Uno o dos pensamientos psicóticos me atravesaron la cabeza. Apagué la radio y busqué algo de combustible, quizás incinerándonos era la única forma de salir de la cabaña pronta a desmaterializarse. En ese instante bajó Ella cubierta apenas por una toalla que dejaba al descubierto su pecho de amazona.
-Empecé a llenar la bañera, vamos a refugiarnos ahí, pronto habrá una nueva explosión. Al fin tendrás lo que siempre deseaste, susurró y volvió a subir.
Aspiré profundo, me mordí los dientes, luego me eche en la boca un puñado de grageas estimulantes acompañadas de un sorbo de aceite especial, y subí con la mente sobreexcitada.
-Debo mostrarte algo, dijo y hurgó entre los cajones de un mueble.
-He visto demasiado, contesté, quizás ya no me interese ver nada.
-¿Y si te digo que tengo una Tunguska 1908?
- Hace mucho que no oigo esa palabra. La había olvidado por completo.
-Verás una auténtica Tunguska 1908 capaz de provocar grandes descargas electromagnéticas. Debemos ser cuidadosos, durante todos estos años estuvo viva, me aconsejaron aniquilarla, pero desde hace un tiempo me fue revelado la inminencia de está catástrofe, y decidí preservarla.
-Me interesaría verla, debe ser una máquina demasiado compleja, más aún si ha permanecido viva tanto tiempo.
Buscó entre la ropa sucia una caja metálica, le dio tres golpes, acercó el oído y dio un grito de júbilo.
-¡Aquí está! ¡Aquí está!, exclamó, tú te encargarás de abrirla.
Traté de recordar las antiguas Tunguskas, hubo una época en que me encargaba de desactivar estos engendros. Recordé una modelo Tesla que habían utilizado para adaptar a los estudiantes del nivel medio al ritmo fabril. Eso había sido antes de que fuera reemplazada por la Vanavara que era más versátil y menos peligrosa. Sin pensarlo abrí la caja de un modo violento, y vi la máquina encendida, vívida, con su gabinete rojo y sus antenas cromadas, lista para hacer su trabajo devastador.
-Deberíamos programarla ahora mismo, ordenó.
-Quizás si la utilizamos de forma correcta nos expulse hacia algún refugio, contesté, tratando de recordar el código común.
-Es una estupidez, repuso ella, está máquina jamás nos salvaría, para lo único que sirve es como solución final.
Tenía razón fueron construidas para hacer el trabajo sucio que el hombre se negaba a hacer, y eran fieles a su función. Ingresé el código y activé su mecanismo. Pude oír el traqueteo de sus engranajes, el zumbido de sus pequeñas hélices, la cuenta regresiva dictada en una lengua muerta. Ella apagó la luz y se sentó a mi lado.
-Ahora sólo nos queda esperar, dijo acariciando suavemente mi cuello, su mecanismo es infalible.
M.g.Freites
Ilustración: Cecilia Rizzo
miércoles, 30 de junio de 2010
martes, 29 de junio de 2010
SERPIENTES EN MI CAMA
Como el arco iris que hace llorar a los aviadores.
Jorge Carrol
Cuando no comprendía aún que yo existía en un trazo de Renoir
una serpiente cobijaba mi rostro, mis manos. Yo sentía que el veneno era suave
como un fruto de río. Y los días me hablaban a escondidas, me helaban las palabras dormidas.
Mucho más extensa que mi mirada, era aquella serpiente.
El Moulin de la Galette nos hacía un guiño con sus luces arcabuces de primavera artificial.
Muchachas de Toulouse Lautrec mecian caricias de alquiler, mientras la serpiente hacía crujir los faros.
Crecí en vientre ajenos y como un berrido sentí el grito de los fantasmas
acorralados en los muebles de agosto.
Calle para que se encendieran las últimas luciérnagas
aquellas que te señalarían el camino
como el arco iris que hace llorar a los aviadores.
Jorge Carrol
Cuando no comprendía aún que yo existía en un trazo de Renoir
una serpiente cobijaba mi rostro, mis manos. Yo sentía que el veneno era suave
como un fruto de río. Y los días me hablaban a escondidas, me helaban las palabras dormidas.
Mucho más extensa que mi mirada, era aquella serpiente.
El Moulin de la Galette nos hacía un guiño con sus luces arcabuces de primavera artificial.
Muchachas de Toulouse Lautrec mecian caricias de alquiler, mientras la serpiente hacía crujir los faros.
Crecí en vientre ajenos y como un berrido sentí el grito de los fantasmas
acorralados en los muebles de agosto.
Calle para que se encendieran las últimas luciérnagas
aquellas que te señalarían el camino
como el arco iris que hace llorar a los aviadores.
Ilustración: Cecilia Rizzo
jueves, 24 de junio de 2010
sábado, 19 de junio de 2010
EMPEZAR A SER
Empezar a ser,
en la insinuación de lo imprevisto,
casi de repente
como siempre es.
Reunir lo disuelto, en un rapto fugaz,
juntar las miradas que ofrecimos
ciegos a la nada.
Escribir confesiones
sobre el agua clara
para abrazar a oscuras
a alguien que nada dormido.
Empezar a ser,
como uno nunca fue
y dibujar rostros
entre espejos y paredes
sin abrir los ojos.
Morir dulcemente,
allí dónde el abismo
se hace destino sediento
de nuestra última imagen,
esa que no podemos detener,
y ahí está de pronto vívida
entre cien sombras derrumbadas.
Así empezar a ser
me asusta tanto o más
que dejar de ser,
aunque el cuchillo
siga clavado
en mi carne y tú,
sumergido en mi vileza
empieces a jadear.
en la insinuación de lo imprevisto,
casi de repente
como siempre es.
Reunir lo disuelto, en un rapto fugaz,
juntar las miradas que ofrecimos
ciegos a la nada.
Escribir confesiones
sobre el agua clara
para abrazar a oscuras
a alguien que nada dormido.
Empezar a ser,
como uno nunca fue
y dibujar rostros
entre espejos y paredes
sin abrir los ojos.
Morir dulcemente,
allí dónde el abismo
se hace destino sediento
de nuestra última imagen,
esa que no podemos detener,
y ahí está de pronto vívida
entre cien sombras derrumbadas.
Así empezar a ser
me asusta tanto o más
que dejar de ser,
aunque el cuchillo
siga clavado
en mi carne y tú,
sumergido en mi vileza
empieces a jadear.
JUNIO
Por: Marcos Freites
Cae una hoja. Ranas que lloran,hombres altos que van a los saltos.
Esta oscuro, dice él como para sí mismo, mirando el pozo que se abre en silencio
ante nuestros ojos.
La voz de él es apenas algo más que un chispazo.
Se puede llegar desde mi cuarto hasta tu cama caminando con los ojos cerrados, dice.
Me contaron algo, digo una historia espantosa, sobre una mujer que asesinaron cerca de la charca donde ayer, dimos de beber a tu caballo.
Callamos.
El humo de los cigarrillos crea extrañas figuras que parecen flotar en la habitación. Una mosca con su zumbido insidioso perturba la calma. Ambos esperamos que un golpe de dados acabe con el reinado del azar. Afuera, alguien llama a la puerta.
Todo vuelve a empezar.
ARCHIPIÉLAGOS
Anduve por las comarcas de una ciudad
decapitada de sonidos,
anduve por la musicalidad
de los versos inauditos
que claman su despojo senil
¿cuán lejos está hoy de saberse nombrada
sin los astros que la tutelan en sortilegios?
Astros de un todo que giran en redor
de archipiélagos de la nada,
astros donde recorro
la pasividad de la moda;
ellos me remiten a pronunciar
nombres de mundos
en el caos de contemplar el absoluto,
pero a su vez su completa cadencia de vacío.
Fenecen de la llovizna
en cuencos de luces;
sobre miríadas de peonías
sus bóvedas se desgranan
en claridades de ámbar,
como parte de aquellos archipiélagos
que vacilan nombres de naturaleza
en las simetrías de límites sedaceos.
Luciano Achervi
decapitada de sonidos,
anduve por la musicalidad
de los versos inauditos
que claman su despojo senil
¿cuán lejos está hoy de saberse nombrada
sin los astros que la tutelan en sortilegios?
Astros de un todo que giran en redor
de archipiélagos de la nada,
astros donde recorro
la pasividad de la moda;
ellos me remiten a pronunciar
nombres de mundos
en el caos de contemplar el absoluto,
pero a su vez su completa cadencia de vacío.
Fenecen de la llovizna
en cuencos de luces;
sobre miríadas de peonías
sus bóvedas se desgranan
en claridades de ámbar,
como parte de aquellos archipiélagos
que vacilan nombres de naturaleza
en las simetrías de límites sedaceos.
Luciano Achervi
jueves, 17 de junio de 2010
MIÉRCOLES DE CENIZAS
La mesa está servida. El haz de luz que emite pálidamente la bombilla parece esquivar los rostros, severos, adustos, indiferentes. En la cara de mi primo y en la forma de extender su mirada hacia mí, hay un dejo ilegible de sarcasmo, menosprecio y exaltación. La sopa en los platos tiene un aspecto sórdido como si se tratase de una baba espesa y repugnante. Las habas inflamadas por el hervor del caldo irradian una apariencia grotesca y repulsiva. Un ligero desequilibrio de colores y aromas mancilla las texturas y los sabores. Atrás han quedado San Luis y sus matices color terracota, las señoras que vestían de luto y sus paraguas abochornados por ese sol que luego de filtrarse por los gruesos y plomizos nubarrones termino por llenar de luz las angostas calles y sus frondosos olivos que a medida que avanzaba el día se llenan de crujidos de cornetas victorias, se abrigan con bufanditas albicelestes, el camión viejo que parece desarmarse en cada golpe, Iván y su doncella de acero, las cartas ilegibles que aún apañan las hendiduras de la ausencia.
Mientras como, tengo unos deseos irreprimibles de abandonar esta casa, acomodar mis despojos en la maleta marrón, pegar un gran bostezo y dirigirme hacia la ciudad pero mis sentidos parecen anulados, mis manos ya no pueden sentir todo lo que me roza y mis pies están demasiado entumecidos para caminar. No pude terminar de comer, no soporto los especimenes que buscan mi risa desde la pantalla del televisor, ni la triste imagen de las calas marchitándose en el florero gastado de los días.
Me levanto y me dirijo al baño, me paro frente al espejo y con lentitud observo mi rostro. Tengo unas ojeras muy profundas, el frío ha quemado un poquito mi piel, me han quitado esa blanca palidez que me hacía sentir uno de los Kiss sin maquillaje y ya siento que mi figura no inspira compasión como en otros días de abandono. Extrañamente me veo bien y esto no ocurre desde hace varios días. La noche es quietud y ausencia. Sobre la piel ajada de los días por venir mis palabras no son más que el vano clamor de un condenado. Cenizas de un miércoles que se desvanece en un disparo que pasa rozando el palo izquierdo, con un salmo de trasfondo.
M.G.Freites
martes, 15 de junio de 2010
CUANDO EL MATERIALISMO MATÓ EL AMOR. EXTRACTO HOMBRES
El primero que voy a relatar es el que parece una cosa y en relidad tiene una máscara, finge ser algo que no es, utiliza todas las artimañas existentes para poseer a cuanta chica cae en sus garras y después de tres meses desaparece, es el típico chico pasajero, las usa y tira. Es el chancherito y suele ser hombre de negocios. En esta Descripción entran hombres que no son capaces de hacerse cargo de lo que tienen delante de ellos, no asumen compromisos de ningún tipo después de un tiempo su mujer se arrepiente de ver realmente quien tiene al lado y terminan por dejarlo.
El segundo es un tipo de hombre que se retrotrae, aparenta lo que no es y genera el interés de las mujeres por “un misterio”, que en realidad es su simple mediocridad e impotencia, por no tener lo que deseaban en su vida. Suelen ser intelectuales y muy inteligentes. Las chicas que caen en este espécimen duran con él meses, después que se pierde el encanto, se arrepienten porque no tiene nada que ofrecer más que eso: “El misterio de la miseria”.
El tercer tipo de hombre es peligroso porque es “parlanchín”, adorable y seduce desde atributos de belleza y cánones establecidos, es extremadamente egocéntrico y cambia según las situaciones que se presentan, como un camaleón, crea en el inconciente de las mujeres una imagen muy fuerte. Las victimas terminan en sus sábanas, y cuando cae la ilusión llega la sorpresa invadiendo una sensación de inseguridad, generando en ellas hasta paranoia. El cuarto es el atlético entrena muchas horas por día, en todo tipo de deportes, visualmente es armonioso, pero algo perseguido, porque cree que siempre le falta algo para mejorar. En una relación se comportan de forma competitiva con la pareja y demás hombres. Suelen ser posesivos y celosos, generando miedos. El quinto es el fiestero, siempre lo ves en los boliches con un trago, sabe bailar y conoce todos los temas de moda, deslumbra su habilidad de sociabilidad. Con la compañera de joda son bárbaros pero, los sacas de su ambiente y se quedan callados, fuera de los boliches y en la esfera personal son un desastre y ellas terminan lamentando el estar con ellos.
El sexto es el hippie, da una imagen de pasividad, paz y amor usan todo tipo de artimañas, seducen desde “esta todo bien, no te enojes”, te habla de filosofía y literatura, luego de las sábanas nuestro muchacho no sabe que hacer con las parejas porque el amor compartido es su mejor excusa, duran lo que un soplido pasa por un caño de mimbre.
El sexto es el denominado “chongo”, pero eso es una creación de las mujeres, ellas los usan y tiran, creen que es un latín lover, totalmente superficial y al amanecer desaparece.
Luego de haber descripto esta antología loca y desmesurada espero que algunos hombres no se molesten y ojala les cause algo de risa. Se lo pensaba dedicar al “Triste”, pero espero que se den cuenta en que clasificación entra.
DEDO
lunes, 14 de junio de 2010
POEMAS DEL ETERNO RESPLANDOR
Sacerdote y poeta italiano que dedicó su vida a la impugnación de la vida lasciva.
Desde su adolescencia manifestó su devoción por las obras de S. Antonio de Padua a cuya obra consagró sus estudios. En la abadía de Sant’Angelo se ordenó como sacerdote. Luego cumplió misiones de paz en El-Alamein donde las fuerzas italianas emprendieron una encarnizada lucha contra el ejército inglés.
De sus escritos más populares se pueden mencionar el poemario “Genuflexión Jaculatoria”, rescatado de la hoguera del fascismo. En esta obra, reflexiona acerca de la vida voluptuosa que llevan los jóvenes, enceguecidos por los efímeros placeres terrenales, sin pensar en la eterna gracia celestial.
Sus últimos días lo encontraron en Dubrovnik, Croacia socorriendo a los heridos de la Guerra de los Balcanes.
Los siguientes poemas fueron escritos pocos días antes de su desaparición tras un violento ataque aéreo de las fuerzas armadas serbias.
EMASCULLADAS-EMASCULACIONES
Padre, que bufas
en la lobreguez
concupiscente
hacia el abrazo casto
de los infantes
eleva tu cántico sacro
y deja que el álgido
bebedizo de tus entresijos
penetre en el cuenco enaceitado
de tu cuerpo.
Pues tu lengua cerviz
emperifollada
de atavíos nublos
desfallece deliquios
en agrádalos extirpados
de nenúfares montaraces.
Masculla el verbo irredento
hacia el final del triforio
los plañidos de los penitentes
coronarán la apetencia nazarena.
Padre,
que sorbes
el consomé impúber
regocíjate en el hábito
que ni jehová confesará.
Pues tu prepucio piel
abre las fauces
donde quema el fuego
de tus condenados,
y la salvación de tus muertos
es un hilo umbilical
de la eterna consecución
de tus espiradas interruptas.
Oremos.
ANTE LA SOMBRA DEL GRAN UMBRAL
Fue la empresa más poderosa
jamás creada.
La más antigua
y la eternamente presente.
La idea más brillantemente
sostenida y protegida
a través del legado
de la generacional nobleza.
La firme convicción
defendida hasta el martirio.
El poder
refulgente
y planificado.
La imagen poderosa y aterrante
fomentada en las mentes inocentes.
Y el sello perenne
del accionar conspirado
hacia los libres inarmados1
del manumisor pensamiento.
1 Dícese de quien se encuentra desprotegido o desprovisto de “armas” ideológicas como de psicológicas y espirituales.
LLAMADAS NOCTURNAS
Después de todo no dudaría un segundo y te llamaría. Te diría: “Una araña me picó ahí dame socorro, ayúdame idiota después de todo eres mi pareja.”
Te llamaría. Te llamé y dije: “No se que me pasó, siento de pronto que voy a morir “
Fue entonces que tomaste la palabra la acariciaste y me dijiste: “Somos almas en pugna, creemos en lo etéreo sabemos que hay algo más allá, no desesperes, algo se te revelará.” “La experiencia no es un viaje novedoso”
Murmuré entre dientes y escupí sangre. “Fija la vista en el punto elegido hasta que los párpados experimenten cansancio “ Dijiste y la llamada se cortó.
Llegaron los albañiles, esta vez eran más de tres. Tomamos unos tragos, bailamos cumbia y nos fuimos todos a la cama. Luego me bañé y no sé por qué pensé tres cosas, frases, bah, esas tonterías – fruslerías dirías tú- que uno recuerdo casi al pasar:
1) “Antes del amor pasaron muchas cosas la mayoría de ellas deplorables.”
2) “Nunca fuiste demasiado bueno en la cama, en la punta de mis dedos tuve que encontrar a mi dios “
3)“Soy mi propia maleta donde se agolpan: Infidelidades –varias- Una araña, un vibrador, Una brújula y unas cuantas mentiras.”
Te llamaría pero me has llamado para decir: “Lo único válido es recrear el acontecimiento tal y como se produjo en su momento visualizándolo en nuestra pantalla mental “ “Carmen si te pico una avispa debes decírmelo” Dijiste y entonces los albañiles volvieron. Somos una pareja aún. Aunque tú estés ciegos y no quieras ver como todo se desmorona. Ahora lloro porque no me quieres como antes. No es amor es capricho, es calentura. Me arde todo ahí y me da vergüenza llamarte.
Afuera llueve.
Ivana Fucks
Te llamaría. Te llamé y dije: “No se que me pasó, siento de pronto que voy a morir “
Fue entonces que tomaste la palabra la acariciaste y me dijiste: “Somos almas en pugna, creemos en lo etéreo sabemos que hay algo más allá, no desesperes, algo se te revelará.” “La experiencia no es un viaje novedoso”
Murmuré entre dientes y escupí sangre. “Fija la vista en el punto elegido hasta que los párpados experimenten cansancio “ Dijiste y la llamada se cortó.
Llegaron los albañiles, esta vez eran más de tres. Tomamos unos tragos, bailamos cumbia y nos fuimos todos a la cama. Luego me bañé y no sé por qué pensé tres cosas, frases, bah, esas tonterías – fruslerías dirías tú- que uno recuerdo casi al pasar:
1) “Antes del amor pasaron muchas cosas la mayoría de ellas deplorables.”
2) “Nunca fuiste demasiado bueno en la cama, en la punta de mis dedos tuve que encontrar a mi dios “
3)“Soy mi propia maleta donde se agolpan: Infidelidades –varias- Una araña, un vibrador, Una brújula y unas cuantas mentiras.”
Te llamaría pero me has llamado para decir: “Lo único válido es recrear el acontecimiento tal y como se produjo en su momento visualizándolo en nuestra pantalla mental “ “Carmen si te pico una avispa debes decírmelo” Dijiste y entonces los albañiles volvieron. Somos una pareja aún. Aunque tú estés ciegos y no quieras ver como todo se desmorona. Ahora lloro porque no me quieres como antes. No es amor es capricho, es calentura. Me arde todo ahí y me da vergüenza llamarte.
Afuera llueve.
Ivana Fucks
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