Mostrando entradas con la etiqueta PROSA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PROSA. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de agosto de 2010

EL EDÉN DE LOS BESOS ROTOS


















La comisura de sus labios fueron mi locura. Los miraba y eran perfectamente dibujados. El contorno mismo de los besos que nunca me dio.
Comenzaban en el oriente de su mejilla derecha, encontrar una estrella que guíe por el pecado de la manzana, hasta el centro mismo, debajo de su naríz, donde la piel se unde para descender hacia la otra punta de su boca. Los gemidos que nunca escuché, salen de sus labios.
El Edén de los besos caídos, un suspiro colgado de las estrellas desnudas, la piel y el límite del rojo de sus labios.
Una flecha al aire para matar la locura, un rio llorando su regreso; dos pasos, tres lágrimas, cinco miradas, tus palabras que llaman al páramo, la lejanía de tus caricias, el imposible de mil mentiras llenas de verdad.
Patchu Lucero

sábado, 6 de marzo de 2010

EL CALOR DEL HOGAR















Tu amor está dentro de un jarrón donde la abuela es polvo, y caminar es lo que te impulsa a morir.

La noche en que olvidaste la desnudez, y Genette pobló tus párpados por primera vez, todavía estabas un poco ebrio.
La noche anterior te habías masturbado mientras pensabas en el texto de Goodman que te faltaba leer, no te afeitaste porque la guita para la mercadería del super, estaba abierta en la página 33 sobre la mesa de luz.
Un wiskhy barato y un atado de cigarros. Caíste a el pozo y no quisiste salir. Encontraste al Jorge que todos llevamos adentro, esa tarde cuando te cansaste de ser líquido y te fuiste al deshidratado.


Ahora soñás ser Marcos, caminas por la ciudad, los faroles te guiñan, te entretenés con cualquier muerte, pensás que vivir es jugar a hundir su lengua con la tuya, patear una latita sin importar el ruido, acariciar sus pezones, mirar sangrar ángeles, fumar un cigarro mientras ella te derrite en tu placer, dejar gotear el tiempo, quedarte solo, lastimar tu alma, arrancar sus párpados, inventar un dios de cartulina que te condene y decir "paso" a cualquier prostituta que lama tu cuello.


Tal vez me encuentres en el fondo, los cuervos se habrán cansado de arrancarnos la piel, habremos gastado la oscuridad y el yugo en tu mirada. Reinoso y Almada también estarán ahí, el lucho con una mina entre sus brazos flacos, las paredes apestadas de su sexo, la dignidad encarnada en el culo de algún careta, la mina espantando demonios con el vaivén de su pie y el lucho escribiendo un poema entre sus pechos que nunca nadie leyó.


Walpurgis ni San Jorge llegaron. Píndaro estará dándole tutorías a Ceferino Namuncurá. El dedo se las habrá ingeniado para quedarse, seguramente al frente de un banco y esperándolo el perro Bobi y la gorda haciendo las ensaladas. Y yo acá, con los tímpanos sangrando por el rock and roll, con el olor a mierda hasta el cuello, la sonrisa dispuesta ante cualquier calamidad, con su figura tallada en mis manos, con el cuchillo que esa chica olvidó enterrado en mi pecho.


                                                                                                                                                   Patchu Lucero,
San Luis, 6 de febrero del 2010

martes, 16 de febrero de 2010

CUANDO LAS MONTAÑAS GRITAN EN SILENCIO

"Justificando mi cabeza perdida,
quizás siempre te diga que todo ya pasó.
Es que a cierta edad hay una inmensa pared
que a veces es precido volver a saltar."
(Leon Gieco)
Esta noche, como tantas otras. El globo me pregunta porque estoy triste, la respuesta siempre está ahí, medio escondida, jugando a no ser vista, y soñando gritar piedra libre para todos. Pero los ángeles ya no viajan y la respuesta es tan lejana como el reflejo mío que juega entre las mojarritas del rio. La lágrima se hace una con la dulzura del agua, las gotas de un cielo que llora en silencio, el aire liviano de viaje, tú aroma siempre tan lejano, y esa pregunta que nunca pude contestar “¿por qué me hablaste y te fuiste?”.


Dios no llora más. Me busco en todas las esquinas, pero soy el eterno desaparecido de mi vida. Ya no hay más presente, me escondo en tus borrosas palabras que alguna vez jugaron, antes de matar. Ahora vivo en el pasado, que no sé si es el delirio de un delirio, o el recuerdo de un recuerdo. Y mis gracias te sorprendieron, ningún sueño muere si primero no fue soñado.

Ahora me voy porque ya no hay lugar en esta barca para mí, suelto este árbol y todavía no es tiempo de encallar mi bote, la arena es ajena a mis pies que solo quieren jugar a ser agua. Y cuando tenga que volver, ya no vas a estar, porque tu destino es ser libre. Ya no sabré donde morir, porque la tumba está perdida entre tus ojos.


Patchu Lucero