El Parapléjico lloraba tras el patético árbol navideño porque sabía que su mujer estaba en el pueblo fornicando con el carnicero.
Al prender la t.v., apareció un señor gordo, barbado, y vestido de rojo.
-Por ser navidad te concedo un deseo, el que quieras- dijo el Papá Noel digital. El Parapléjico, sin titubear pidió el deseo.
Cerca de allí, en el poblado, del carnicero que estaba bajo una mujer agitada, comenzaron a salir ratas, por su boca y orejas, estas se comieron a la mujer que no paraba de gritar, y del carnicero solo quedó la piel.
Patchu del Lucero


