OBERTURA
De aquella muerte hablada
en conocimiento natural
de hojas que pasan derribadas
entre subterfugios dignos
de llamarse tiempo:
si la corteza misma
cromatiza el espectro
como halos bucólicos
de mantos legítimos,
si más aún
el ambiente constituye
pelambres de la mirada,
y aquélla
una vida felina
que zarpa
y omite
las gemas
de hiervas cristalizadas;
por un instante
del claroscuro,
por plenitudes que horadan
la poética
conversada
en aires;
por el nacimiento
que se dispersa
en hojas de crisálidas
detenidas
